Educación Hoy

31 mayo, 2010

¿Cuánto saben los que más saben?

Columna de opinión de El Mercurio, 31 de mayo de 2010.
Por Francisca Dussaillant, investigadora del CEP.

Últimamente se han discutido varios temas relativos a la calidad e institucionalidad de nuestra educación: se habla de la mala calidad de los aprendizajes de nuestros niños, los escasos conocimientos de nuestros profesores y la crisis de la educación pública. Sabemos que, en promedio, estamos bastante mal y falta mucho por avanzar.

Más allá de los promedios, surge la pregunta de cuánto saben nuestros mejores alumnos. Para responderla, podemos recurrir a las pruebas internacionales como Timss (2003) y PISA (2006). Ellas muestran resultados preocupantes en todas las asignaturas medidas, pero los obtenidos en matemáticas son especialmente decepcionantes.

La prueba Timss para 8° básico clasifica a los alumnos en cinco niveles de competencias: menos que bajo, bajo, intermedio, alto y avanzado. Pues bien, menos de uno de cada 200 (¡sí, es cierto!) alumnos chilenos clasifica como avanzado, contra 44 por ciento de los singapurenses. Y sólo el mejor de cada 20 estudiantes chilenos obtiene puntajes iguales o superiores al promedio de Bélgica, Holanda, Hungría, Japón y Canadá, e igualan o superan al peor 25 por ciento de los estudiantes de Corea y Singapur.

Por su parte, PISA evalúa a alumnos de 15 años y los clasifica en siete categorías, donde el nivel “menos que uno” es el más deficiente, y lo siguen en orden los niveles uno al seis. Sus resultados no son mejores: sólo uno de cada mil alumnos clasificó en el nivel superior (o seis), cifra que aumenta a uno de cada 70 al considerar los dos niveles más altos. Esto contrasta con los resultados de Finlandia, por ejemplo, donde uno de cada cuatro de sus estudiantes clasifica en los dos niveles superiores. Es más, sólo el mejor de cada 10 estudiantes chilenos obtuvo puntajes iguales o superiores al promedio de países como Canadá, Finlandia, Corea, Suiza y Hong Kong.

Estas preocupantes cifras muestran que los jóvenes chilenos que más saben, saben bastante poco. Ni siquiera los colegios particulares pagados, que se precian de tener los mejores puntajes en el Simce o en la PSU, lo están haciendo bien. Más de la mitad de nuestros estudiantes clasifican en los niveles más bajos en estas pruebas. Tres de cada cinco de nuestros alumnos clasifican como “menos que bajo” en el Timss (contra uno por ciento en Singapur), y una cifra similar clasifica en los niveles “menos que uno” y “uno” del PISA (contra seis por ciento de los finlandeses). Todo esto, a pesar de los esfuerzos gubernamentales por entregar una educación digna y de calidad a todos los chilenos.

Nuestra educación está en crisis a todo nivel, incluso en los más acomodados. Es urgente tomar medidas al respecto.

Esta columna la puedes encontrar publicada aquí.

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