Educación Hoy

24 mayo, 2010

Continuidad, adiciones e incógnitas

Columna de Opinión, La Tercera, 22 de mayo de 2010.
José Joaquín Brunner, Profesor e investigador UDP. Consejero Enseña Chile.

Los anuncios contenidos en el mensaje presidencial buscan reponer ha agenda de reformas en este sector. Son de dos tipos: un conjunto de acciones que prolongan las políticas de la Concertación forman la columna vertebral; complementariamente, hay algunas propuestas que dan curso a la visión educacional propia de la nueva administración.

La columna de continuidad arranca con la idea de completar la institucionalidad escolar acordada por la administración Bachelet con la oposición de entonces, la cual contiene regulaciones para aumentar la transparencia y fomentar la calidad.

Comprende, además, la idea socialdemócrata, asumida hace rato por el Presidente Piñera, de incrementar fuertemente el subsidio a la educación, en especial, a través de la subvención preferencial para alumnos vulnerables.

También, la idea de ampliar o mejorar algunos programas ya en curso o a punto para ser aplicados; por ejemplo, el de becas e incentivos para favorecer que alumnos destacados ingresen a estudiar pedagogía; de apoyo para la formación de directores líderes preparado por el anterior gobierno; el que contempla estímulos monetarios para docentes con buen desempeño; fondos competitivos para universidades dispuestas a enmendar sus escuelas de pedagogía, y el programa que aumenta los recursos públicos para ciencia y tecnología.

Todas estas medidas pasan a convertirse ahora en eje de la agenda de Piñera en este sector. Debieran por
tanto, seguir adelante con un respaldo transversal.

De las medidas adicionales enunciadas ayer, más próximas al corazón de la actual administración, varias carecen de especial relevancia. Algunas, como la idea de ampliar las mediciones del Simce a otras áreas y transmitir mejor los resultados a los padres, son bienvenidas.

Otras, como la propuesta de liceos altamente selectivos, llamados “de excelencia”, son negativas, pues contravienen el esfuerzo que el país hace para mejorar simultáneamente la calidad y equidad de su sistema escolar.

En suma, se ha protegido el campo de los acuerdos y se ha reducido al mínimo el margen de la discrepancia.
Sin embargo, permanecen en pie las incógnitas respecto de la estrategia para renovar la profesión docente, superar la crisis de la administración municipal escolar y modernizar nuestra educación superior. Tales omisiones son demasiado vastas como para pasarse por alto.

Esta columna la puedes encontrar publicada aquí.

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